Efectivamente, es una pregunta que no deberíamos de plantearnos, pero hay muchas personas que piensan que a partir de determinada edad el deterioro físico es algo que debemos asumir y que no importa lo que hagamos ya que nada nos va a mejorar el aspecto o la funcionalidad.

Asumir el paso del tiempo es muy positivo si lo hacemos trabajando nuestra calidad de vida. Podemos adaptar el deporte a nuestra edad realizando ejercicios poco lesivos para nuestras articulaciones, manteniendo el tono de la musculatura, impidiendo la disminución de los rangos articulares, y disfrutando de un sistema cardio vascular en forma.

Si padecemos alguna patología en estado crónico o degenerativo (Parkinson, EPOC, secuelas de Ictus,…) o tenemos que recuperarnos tras una cirugía, bien sea articular (rodillas, caderas, hombros,…) o de cualquier otra índole, el fisioterapeuta es un elemento al que me atrevería a llamar “imprescindible” para  la consecución  de  unas capacidades óptimas en el caso de la enfermedad crónica, y del estado físico igual o incluso mejor, al que existía antes de la cirugía.

No solamente esto es posible y merece la pena cuando somos jóvenes, y generalmente lo entendemos mejor cuando es uno de nuestros familiares ( padres, tíos, abuelos,… ) los que necesitan una completa rehabilitación, o simplemente volver a realizar de manera independiente “sencillos” gestos de la vida diaria.

El primero en beneficiarse del tratamiento, ejercicios, terapias manuales, terapias con aparatos o distintos soportes, son sin duda nuestros mayores, pero no tenemos que despreciar la descarga que supone para el cuidador y/o familiar la mejoría conseguida en el paciente gracias a la fisioterapia.

Así que, a la pregunta ¿A qué edad ya no merece la pena realizar tratamientos de fisioterapia ?, la respuesta es indudablemente: SIEMPRE merece la pena intentar mejorar o mantener la calidad de vida de las personas tengan la edad que tengan, adaptándonos a la medida de sus posibilidades.

No tires la toalla con nuestros mayores, la fisioterapia no tiene edad.